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Julio 1st, 2008
El incesante ruido de la máquina a la que se encontraba conectado Char-lee se habÃa convertido en un bálsamo para mi.
Cerraba los ojos, y ese sonido me parecÃa lo más maravilloso del mundo. Estabamos vivos … y no podÃa haber nada más maravilloso en esos momentos.
Que más daba el precio que habÃa pagado por ello, estabamos a salvo y juntos, no habÃa precio para eso, no lo habrÃa jamás, y volverÃa llevarme por delante las vidas que hicieran falta para poder estar siempre juntos.
Deseaba con todas mis fuerzas que Char-lee abriera los ojos y poder abandonar aquella enfermerÃa, y sin embargo, temÃa aquel momento.
Que reacción tendrÃa cuando despertara y viera que habÃa perdido un brazo, se acordarÃa ? O en su estado de coma, soñaba que aún tenÃa dos brazos?
Desde que nos pillaran intentando saquear el comboy militar, todo habÃa ido de mal en peor.
Quiza que se me rompiera la ganzúa al intentar abrir las esposas, podrÃa a ver sido un aviso para lo que nos iba a venir encima…
Quiza nos tendrÃamos que haber quedado ahà esposados, y ahora Char-lee tendrÃa aún su brazo, y mi estado no dependerÃa de unas pastillas y encontrar la cura milagrosa.
Fui yo, como siempre, la que le insistà a salir corriendo igualmente, de escaparnos y no pensar en las consecüencias.
Por suerte estas fueron pocas, en cuanto a las esposas, no tuvimos problemas para colarnos en una caravana de civiles, donde hicieron pocas preguntas y además me encontré con un viejo amigo.
A los pocos dÃas llegamos a un punto seguro, donde vista la hostilidad de los habitantes, nos las tuvimos que ingeniar para entrar sin que se dieran cuenta de que ibamos esposados y nos prohibieran entrar…
Una vez dentro, deshacernos de las esposas, fue coser y cantar…
Miro a Char-lee y no puedo evitar una sonrisa melancolica, si hoy nos esposaran, que dificil lo tendrÃamos con solo un brazo !!
Libres de ataduras, reconocer la zona y empezar a hacer contactos fue más fácil de lo que parecÃa en la entrada.
La verdad que para alguien que acostumbra a meterse siempre en lÃos, aquel punto seguro, no tenÃa ningún aliciente… A la media hora de estar ahÃ, a la vista de todo el mundo, abrimos todas las cerraduras que nos encontramos por delante y saqueamos la enfermerÃa, sin que nadie después preguntara nada…
Por una vez, los problemas no nos los buscamos nosotros…
No sé si fue el misterioso hombre del maletÃn, los dos hombres de la orden del fénix, que aquel lugar llevaba ya condenado hacÃa tiempo o que la mala suerte realmente nos acompañaba desde hacÃa dÃas… Pero lo que ocurrió aquellos dos dÃas, fue espantoso.
Mientras el hombre del maletÃn intentaba organizar un grupo que le acompañara a unos laboratorios cercanos, a nosotros nos propusieron volar por los aires el generador del sitio.
Era una forma de no estar perdiendo el tiempo, asà que no nos opusimos…
Aunque una vez todo preparado, la asiduidad de ataques a los que eramos sometidos, las bajas que habÃan, y el no saber la razón para volar el generador, nos echó para atrás.
Robamos el explosivo que nos habÃan preparado y nos negamos a realizar la acción.
Cuando volvió el grupo que habÃa salido al laboratorio, ya no quedaba rincón de la casa que desconocieramos y cosa interesante a nuestro alcance que no hubieramos cogido o investigado.
Volvieron dos grupos corriendo y gritando, uno habÃa ido a ayudar a un comboi y otro la laboratorio, unos habÃan sido atacados y los otros sin embargo no habÃan visto nada …
La verdad, que mi única atención se centró en un cd presuntamente lleno de información que habÃan encontrado en el laboratorio.
Asà que a la que pude me introducà dentro del grupo de gente que buscaba la clave para abrir los archivos, y fui de las primeras personas en ver su contenido.
Aunque me fue imposible apuntar los datos y retenerlos todos en mi cabeza.
Por otro lado Char-lee habÃa hablado con la persona que nos habÃa encargado explotar el generador, y traÃa una razón.
Un grupo de saqueadores nos esperarÃa a la mañana siguiente para entrar al sitio a saquearlo entre todos.
Entre los cuatro decidimos que serÃa mejor esperar a la mañana siguiente a primera hora para volar el generador, y después de tantos ataques almenos esa noche dormir seguros.
Después de cenar, se propuso una nueva incursión al laboratorio de las afueras, esta vez, sin ningún interés que me retuviera en la casa, me apunté a la expedición, nada más salir perdà a Char-lee por el camino que se volvió para el punto seguido.
Llegamos al laboratorio, lograron abrir la puerta… y cuando me disponÃa a entrar detrás de los primeros empecé a oÃr gritos que me hicieron retroceder… Fueron unos segundos de empujones con la gente, de no ver nada, estaba completamente oscuro y de golpe frente a mi pasó un hombre corriendo con un enorme maletÃn.
Asà que corrà tras él, cuando me dà cuenta estaba corriendo a oscuras por un camino, junto dos hombres a los que no les habÃa visto la cara aún y con un maletÃn enorme.
PodÃa pasarme que fueran buenas personas y solo quisieran llevar el maletÃn al punto seguro, como que no quisieran que nadie descubriera el contenido del maletÃn y me asesinarán ahà enmedio sin ningún testigo.
Pero yo seguà corriendo junto a ellos…
Al llegar al punto seguro descubrimos que este estaba sitiado por un enorme grupo de zombies, y ahà nos separamos los tres.
Yo me metà para el bosque, donde no sé cuanto rato estuve escondida…
A oscuras me era imposible diferenciar las sombras de las personas con las del enemigo, asà que decidà quedarme acuclillada tras los árboles, hasta que el camino fuera 100% seguro y no arriesgarme a que nadie me viera.
Al final, pude entre las sombras esconderme por el camino, y entrar por la puerta de atrás sin cruzarme con ningún enemigo.
Al entrar al punto seguro, me encontré con que la expedición habÃa vuelto al completo, y habÃan asesinado al hombre que se habÃa escapado con el maletÃn, en ese momento me alegré de haberme separado de ellos !!!
Me bastó una mirada de lejos para ver que lo que habÃa dentro del maletÃn era una bomba enorme !!! Aunque mi curiosidad en lugar de hacerme huÃr me hizo acercarme a él, y descubrir que junto la bomba habÃan miles de pastillas que podÃan ayudarnos a paliar la enfermedad.
HabÃa un grupo considerable de gente intentando desactivar los explosivos, asà que en lugar de quedarme a ayudarles me fui en busca de Char-lee, que deberÃa estar preocupado por mi desaparición.
Nos alejamos lo suficiente del maletÃn-bomba, para que en caso de que no lograrán desactivarlo nos dañara lo menos possible y junto con nuestros contactos nos pusimos a planear la huÃda del dÃa siguiente.
TenÃamos las coordenadas del helipuerto, asà que por la mañana volarÃamos el generador y luego saldrÃamos corriendo en busca del helicóptero.
La idea de no volar el generador esa noche era buena, hasta que los hombres de la órden del Fénix decidieron volar la puerta de la entrada. Lo que sucedió entonces ni siquiera lo vi … Los gritos eran aterradores …
Yo solo logré divisar un montón de sombras acechando la puerta de entrada, y acto seguido salir corriendo a buscar refugio junto a Char-lee.
Ibamos a subir al piso superior cuando unas sombras nos sorprendieron por la escalera, por suerte el mutante ruso, nos hizo de escudo humano sin querer y pudimos huÃr dirección contraria sin que nos tocaran.
Logramos cobijarnos en la cocina junto las dos doctoras, atrancamos puertas y ventanas como buenamente pudimos, y nos dedicamos a rezar para que ninguno de esos monstruos lograra entrar.
No vi nada, solo gritos, y al salir, las explicaciones de la gente que decÃan que habÃa sido un ataque verdaderamente aterrador.
HabÃan heridos por doquier, el paisaje era realmente horrible…
Pero entonces vi la bomba desactivada, el contenido del maletÃn !!! Buscamos a los que habÃan desactivado la bomba, que daban una pastilla por persona, aunque Char-lee y yo logramos reunir unas cuantas más, a pesar de no estar infectados todavÃa.
Antes de acostarnos quedamos con nuestros contactos que robarÃamos y esconderÃamos la gasolina para que nadie se nos pudiera adelantar al dÃa siguiente.
Asà que buscamos un escondite fuera de la casa y ahà guardamos el bidón.
DebÃa estar realmente cansada, porque dormà de un tirón toda la noche, como si estuviera en el lugar más seguro del mundo, como si no fuera consciente del peligro que nos acechaba fuera…
Nada más despertarme, me enteré que a los saqueadores no les habÃa gustado que esperaramos hasta el dÃa siguiente para petar el generador, y nos habÃan tomado por traÃdores.
Asà que en caso de huÃr hacÃa el helipuerto, además de los zombies que pudieramos encontrarnos, habÃa un grupo de saqueadores que habÃa puesto precio a nuestras cabezas por considerarnos traÃdores !!!
TenÃamos localizado al piloto, Ari tenÃa el control mental para controlarlo y hacer que nos acompañara, y yo tenÃa una bolsa entera de pastillas que habÃa robado de la enfermerÃa para ofrecerle por su ayuda.
Sin embargo, con las nuevas noticias, salir nosotros 4 se habÃa convertido en una locura, asà que preferimos unirnos al grupo, a sabiendas de que en caso de haber un helicoptero, no habrÃa lugar para todos.
Los ataques empezaron nada más salir de casa, y volvà a perder a Char-lee por el camino… Nos atacaban por todos lados, y estar pendiente de su posición era una locura !!!! Asà que corrà junto el grupo hacÃa la puerta del helipuerto y ayudé a Ari con las ganzúas.
Antes de entrar divisé a Char-lee corriendo por el bosque, tenÃa que llegar antes de que entrara todo el mundo en el helipuerto y nos quedaramos sin plaza !!
Pero con la distracción, se coló gente delante de mi, y cuando logré alcanzar el helicoptero yo era la última plaza.
Mire a mi alrededor, estaban el piloto, Ari, el hombre del maletÃn, y una de las doctoras. El primero que me sobraba era el hombre del maletÃn asà que le apunté con la escopeta y antes de poderle disparar me estaba apuntando él también con un arma.
Después de unos segundos apuntandonos los dos, opté por una opción más débil y apunté a la doctora, si ibamos a un punto seguro, habrÃan más médicos no la necesitabamos, asà la apunté a la cabeza e intenté que bajara ella misma, sin embargo se resistÃa, asà que cerré los ojos y la empecé a atacar con la espada, ella no tenÃa la culpa de nada, pero yo no podÃa dejar a Char-lee ahÃ, no podÃa, era lo que me iba repitiendo mientras iba matando a la doctora. No podÃa dejar a Char-lee ahÃ.
Lo último que recuerdo de esos momentos es empezar a llamar a Char-lee como una loca, mientras me defendÃa de los zombies que intentaban entrar en el helicoptero, lograron infectarme y mientras gritaba y daba espadazos como podÃa, con la otra mano iba tomandome las pastillas que nos habÃan dado el dÃa anterior para mitigar la infección.
Por fin Char-lee logró subir al helicoptero y cuando volvà a mirar al alrededor habÃan desaparecido el piloto y el hombre del maletÃn, asà que buscamos a Mario que seguÃa vivo y empezamos a llamarlo como locos, ni siquiera me di cuenta que él todavÃa llevaba la gasolina en las manos.
En el momento que volvió el piloto y empecé a oÃr el ruido de las helices, el temblor del helicoptero al elevarse… Me sentà en el cielo, me sentà renacer…
Creà en todo lo que no habÃa creÃdo jamás … creà en todas las religiones, creà en todos los dioses, creà en todo lo que se pudiera creer…
Y entonces… Char-lee cayó a mis pies… Llevaba un brazo destrozado por un disparo, y al intentar subir al helicoptero Ari lo habÃa confundido y le habÃa dado un golpe casi mortal.
Le rogué todo el camino que no se muriera y por suerte me hizo caso, a pesar de saber que siempre lo acababa metiendo en lÃos, pero esta vez tenÃa que hacerme caso, aunque fuera la última vez que me lo hiciera. Pero tenÃa que sobrevivir !!
El camino se me hizo eterno, por suerte al llegar el equipo médico no tardó en reaccionar, y desde entonces se encuentra ingresado bajo los mejores cuidados.
Llevo dÃas metida en la enfermerÃa sin separarme de su lado, sin saber que han hecho Ari y Mario, y sin saber que haremos nosotros.
Lo que es seguro, que si Char-lee me quiere seguir, seguiremos …
La vida no es segura en ningún lado, y he oÃdo que más hacÃa el norte dicen haber encontrado lo que podrÃa ser la cura definitiva para las infecciones.
Quiza vayamos hacÃa ahÃ, y yo deje de depender de las pastillas, quiza sigamos metiendonos en lÃos todo el camino y quién sabe, si sobrevivamos para contarlo una vez más…
Si la vida nos ha dado la oportunidad de seguir vivos, es que nuestra história aún no ha acabado, y para continuar escribiendola, hay que seguir en movimiento.
Char-lee estas despierto !! Has abierto los ojos !! Enfermera, Enfermera !!! Se ha despertado !!!!!!
Septiembre 24th, 2007
(Primera parte aquà )
Los dÃas eran agotadores, llenos de incursiones, salidas al exterior en busca de recursos o para frenar pequeños avances del enemigo. Innumerables bajas e heridos eran los recuentos de la guerra.
Pero durante la noche, lo último que le apetecÃa era descansar…
Asà que solÃa aprovecharlas para abandonar la disciplina militar y divertirse frente a una jarra de cerveza, con cualquiera que estuviera dispuesto a compartir la velada con ella.
Por la noche, cuando todos los gatos son pardos, nadie da explicaciones a nadie de lo que sucede… Dentro de las murallas, nadie tiene escudos ni banderas, y cada uno es dueño de su jarra y servidor de nadie.
Pero para que ello se cumpliera verdaderamente, solÃa buscar tavernas alejadas de las que frecuentaba su señor o altos cargos.
Aquella noche estaba especialmente alegre, y el exceso de cerveza incrementaba el brillo de sus ojos. Se reÃa de todo y todo el mundo, en una mesa repleta de desconocidos, que por esa noche, eran sus amigos.
Cuando de golpe, alguien de la mesa de atrás, se quiso unir al brindir de su mesa …
Esa voz le provocó un escalofrÃo, un parón en el corazón, era la voz de unos de los hombres de Rivera. Durante todo el brindis, sintió el aliento en su cogote, sin atreverse a mirar atrás … ¿EstarÃa él también ahÃ? ¿EstarÃan tan cerca el uno del otro?
- Chiquilla, haz un hueco a nuestros nuevos amigos … Juntemos las dos mesas !!!
“Nuevos amigos “… Eran más de uno … pero que le pasaba ? Que le daba tanto miedo que la paralizaba ? Un recuerdo ? No … era la fuerza con la que latÃa su corazón al presentirlo tan cerca, el miedo a girarse y no encontrarle, el miedo a sufrir más por él…
- Ricitos, no has oÃdo ? Deja un hueco para que nos unamos.
Un empujón en la silla, la hizo reaccionar y dar la cara a los “nuevos amigos” que se unÃan a la fiesta, y ahà estaba … él, cara a cara con sus ojos … Porque le latÃa el corazón de aquella manera después de tanto tiempo, de después de tantos dÃas sin que él le dirigiera la palabra …
Colocó la silla de manera que se abriera el circulo, intentando no mostrar ni un gramo de asombro en su mirada, en mantenerla frÃa y que no se adivinará en ella las ganas de sonreÃrle.
No voy a mirarle, no quiero sonreÃrle, no quiero mirarle
Pero la noche no volvió a ser igual, se le olvidaron las ganas de reÃr, y ni siquiera escuchaba los chistes … ReÃa cuando reÃan todos, pero sin saber porque … Porque ella solo podÃa pensar en él, en las ganas que tenÃa de decirle cuanto se alegraba de volverlo a ver, en las ganas de abrazarlo, de besarlo … Y mientras tanto intentaba sacarse de encima las manos de uno de sus hombres, que esa noche, habÃa decidido no dormir solo.
Quiza podrÃa seguirle el juego, y asà quiza despertara los celos en Rivera, pero … y si él ya no sentÃa nada, y si no tenÃa celos …
La noche fue avanzando entre cerveza y cerveza, la gente empezó a abandonar la taberna, pero ella se encontraba anclada, no podÃa, o no querÃa, irse mientras él aún estuviera ahÃ, porque y si …
Cuando el cÃrculo de la mesa fue empequeñeciendo, y sin darse cuenta … ahora quién la acompañaba a su derecha, era él …
El corazón le latÃa con tal intensidad, que le daba miedo hasta respirar para que él no se diera cuenta de como temblaba.
“Pero si hemos estado juntos otras veces, porque me pasa esto ahora”
En realidad le llevaba pasando durante los últimos tres años, cada vez que él se le acercaba.
Nunca supo si fue él, o fue ella … pero sus manos se entrelazaron durante noche, y cuando se dió cuenta, buscó sus ojos, que la estaban mirando, que la sonreÃan y le decÃan que todo estaba bien…
Esa noche cerraron la taverna, y salieron sin dejarse las manos, caminaron juntos por las callejuelas, y cuando llegaron a la posada de él, les costó despedirse, hablaron, rieron y tontearon … Hasta que él le cogió de la cintura y la besó …
Ella se hubiera derretido con aquel beso, lo hubiera convertido en infinito, lo hubiera acompañado a su lecho y no se hubiera levantado jamás…
Sin embargo, lo miró y las únicas palabras que fue capaz de pronunciar fueron lo mal que le sentaba la cerveza.
Aquella noche no durmió con él…
Y durante las siguientes noches, lo echo de menos en la taberna.
Si alguna vez se volvieron a encontrar, se miraban, se sonreÃan, pero no se decÃan nada …
Hasta que llegaron las noticias…
Él y su grupo de hombres habÃan traicionado al rey, se habÃan aliado con el enemigo que a cambio les prometÃa la independencia de sus tierras. Trato al que todavÃa no habÃan llegado con el rey, y este se resistÃa a prometerles.
Se le hizo un nudo en el estomago, no sabÃa que le dolÃa más, si que él fuera un hombre capaz de traicionar o el pensar que no lo volverÃa a ver más … O en todo caso, serÃa para darle muerte por orden de su señor.
Su impulso le hizo reaccionar de la forma más inconsciente…
Cruzó las murallas y no paró hasta que lo encontró…
Cuando lo tuvo enfrente no le dijo nada … Simplemente lo miró inmóvil.
Estaban a miles de yeguas del castillo, enmitad de una guerra …
Y él tampoco le dijo nada … se le acercó y la cogió de la mano, sin preguntarle nada, ni siquiera que hacÃa ahÃ.
- Vamos a dormir pequeña …
La llevó a su cama y ahà pasaron la noche abrazados.
Cuando salió el sol, ella se vistió dejandole en la cama …
- He de irme…
- Es la hora…
Se quedó mirandolo, esperando que le dijera algo más … No sabÃa bien si esperaba que le dijera que se quedara o que la querÃa o que bonito habÃa sido, o algo … pero él no le dijo nada …
Le besó la mejilla, como un amigo y no le dijo nada más.
Ella se giró impotente… Con ganas de gritar o de llorar o de girarse de nuevo y preguntarle que sentÃa él !!!
Pero no hizo nada … empezó a andar y no giró la cabeza…
Si él ahora era un traÃdor, no iban a volverse a ver nunca más, y quién sabe, si no habÃa traicionado también a su corazón.
Olvidarlo iba a ser lo mejor …
Aunque que dificil iba a resultar !!!!
Agosto 31st, 2007
La plaza era un bullicio de gente.
Los guardias se mezclaban entre los señores, y estos entre los campesinos.
Eran tiempos de miedo, de dudas, de guerras, y las clases sociales parecÃan no respetarse, no importar.
Al fin y al cabo, para uno mismo, su vida es lo más importante. Y todo el mundo se creÃa que tenÃa el mismo derecho de saber que iba a ser de la suya.
Asà que cada vez que llegaba alguien con noticias, todo el mundo se reunÃa a su alrededor, antes de que este pudiera cruzar las puertas del castillo.
- Que se sabe?
- Cuando va a llegar la comida?
- Són muchos ?
- Se van a rendir?
Y entre la gente … Sus ojos volvieron a cruzarse …
HacÃa mucho tiempo de la útima vez que se vieron, que tuvieron noticias el uno del otro.
Pero la guerra habÃa reunido a todo el reino tras las murallas, y la gente volvÃa a reecontrarse.
Se miraron, y no se dijeron nada.
DesvÃo la mirada, como si no le sorprendiera econtrarlo ahÃ. Como si siempre hubiera sido uno más entre la multitud.
Pero bajo su pecho, sintió latir con fuerza su corazón.
Se habrÃa dado cuenta él del cambio ?
Ya no era esa muchachita traviesa a la que siempre llamaba la atención, ni aquella chica que iba a contemplarlo en los torneos. Ahora formaba parte de ellos, también portaba espadas y se vestÃa bajo una armadura de cuero hecha para ella.
La vida la habÃa hecho más fuerte. Sin embargo, al verlo, se dió cuenta de que su corazón seguÃa siendo demasiado débil.
De él sabÃa que habÃa abandonado su honor, eso decÃan. Que aunque no hubieran utilizado las armas, mantenÃa una guerra politica con el rey, y reclamaba la independencia del reino para sus tierras.
Algunos pensaban que era un traidor, que querÃa proclamarse rey de sus tierras abandonando al rey.
Pero para ella seguÃa siendo aquell caballero que habÃa sido aplaudido por su honradez y valÃa.
Aquel al que muchos, antaño, habÃa aclamado como a un heroe.
No era su culpa, se habÃa rodeado de las personas equivocadas, malos consejeros y caballeros a los que les pesaba más la ambición que el honor.
Eran ellos los traÃdores, no él.
Como vasallo del rey, tenÃa el mismo derecho a refugiarse tras las murallas, el rey les habÃa jurado protección, dejando aparte sus rendecillas politicas, a cambio de combatir con el enemigo común que ahora acechaba las fronteras del reino.
Pero a muchos les parecÃa una ofensa su presencia ahÃ.
Por eso sabÃa que debÃa mantenerse lejos de él, no podÃa permitir que también la tacharan de traidora a ella.
Se debÃa a su señor, y su señor era su máximo enemigo.
Poco a poco la plaza fue quedando desierta, la gente volvÃa a sus quehaceres, después de que los mensajeros cerrarán tras de sà las puertas del castillo.
No sabÃa donde ir, querÃa quedarse ahÃ, que él la encontrara.
Saber si seguÃa mirandola con los mismos ojos que la última vez. Saber sino la habÃa olvidado.
Pero cuando se dió cuenta, él también habÃa desaparecido con el gentÃo.
Durante los siguientes dÃas lo volvió a ver en varias ocasiones, ya fuera en las calles, en las asambleas o en el campo de batalla.
Siempre rodeado de sus hombres. Que no dejarÃan, por seguridad, que alguien con el escudo de la casa de su señor se acercara a él.
Pero y él? No intentarÃa acercarse a ella?
Era eso lo que hacÃa la guerra? O es que ya se habÃa olvidado de ella?
Agosto 10th, 2006
A medida que descubrÃa que con mis nuevos poderes, era capaz de sanar sin tocar una herida, de otorgar más fuerza, voluntad o reflejos a una persona, asà como empatizar con los animales del bosque …
Otro poder crecÃa a nuestro alrededor, y por desgracia al contrario que los mÃos, este crecÃa para atraer el mal hacÃa nosotros …
Todo parecÃa estar en nuestra contra, los campesinos descontrolados convertidos en temibles bandidos, los ogros violentos desde que su shamán desapareciera y se proclamara lÃder, ese que quienes decÃan haberlo visto, contaban que tenÃa el tamaño de 3 o 4 ogros juntos. Incluso los fantasmas de los que habitaron antiguamente el pueblo, volvÃan para reclamar un descanso justo …
Pero todo aquello parecÃa quedarse pequeño, cuando hablabamos del apocalipsis.
El mismo dÃa que todo empezó a volver en nuestra contra, llegó un grupo de asustados personajes que venÃan de un destruÃdo pueblo vecino.
Todos coincidÃan en que el cielo cayó sobre sus cabezas y la tierra se abrió engullendo a sus familiares y vecinos.
Y todo parecÃa indicar que el próximo destino de tan horrible final, se encontraba en nuestro querido pueblo.
Cuatro sellos se hallaron forjados por la mano del hombre.
Cuatro sellos repartidos entre las tierras de alrededores, la montaña, el campamento de los ogros y el cementerio.
Cuatro sellos cargados con tanta mágia maligna que quién osaba tocarlos caÃa inconsciente al momento.
Cuantro sellos que al ser abiertos traerÃan consigo los cuatro jinetes del apocalipsis, sembrando el pueblo de hambre, muerte, peste y guerra.
El hambre se volvió en nuestra contra …
Los rÃos se volvieron rojos de sangre y la peste llegó hasta todos nosotros …
La guerra no tardo en llegar, y volvió a los aldeanos unos contra los otros …
Y al final … la muerte nos esperaba a todos, si no lograbamos erradicar el mal.
Sufrimos cada uno de los cuatro males, mientras los jinetes, rodeados de espectros, rondaban tranquilamente por el pueblo a medida que los sellos, a manos de alguien del pueblo, se iban abriendo uno por uno …
Fue una semana de carreras contra cada uno de los males, de luchas intelectuales, de lecturas sobre la biblia en busca de respuestas, de logros y objetivos celebrados en conjunto …
Pero eso no evito que se abriera el último de los sellos, y fuera quién fuera que hubiera recreado el apocalipsis estaba a punto de salirse con la suya …
Y asà quiso demostrarnoslo paseando por la plaza del pueblo a sus demoniacos secuaces y su mascota, un aterrador Golem de piedra.
Y asà pasamos todos juntos una noche entera rezando en la plaza del pueblo, intentando ahuyentar los demonios con nuestra fe. Pero esta no fue suficiente e hicieron con nosotros lo que quisieron, humillaron a cada uno de nosotros.
Pero … hubimos quién no desperciamos la muestra de simpatia, para quedarnos con los detalles, para observar a aquellos que no eran tocados, aquellos que parecÃan disfrutar con la escena, y sonreÃan observando como sufrÃan los demás.
Y esa mañana se detuvo a los culpables, marcados en sus manos con el simbolo de Lucifer, devotos del demonio.
Pero el apocalipsis habÃa empezado y no habÃa marcha atrás. Con prisas, con sumo cuidado de no volver a ser traicionados, los más avispados, lograron recrear los sellos que habÃan sido rotos.
Solo quedaba devolver cada uno a su lugar, cerrarlos con una plegaria, y volver al pueblo para acabar con los demonios y el Golem de Piedra.
Esa noche nadie quedó en el pueblo, se hicieron dos grupos y cada uno de ellos se encargó de devolver a su lugar los sellos cerrados.
No fue nada fácil, en el camino toda clase de seres atacaron a nuestros guerreros, y si no cayó ninguno, si volvieron maltrechos al pueblo, sin apenas poder caminar sin ayuda o apoyo.
Y las curanderas, médicos o demás personas capaces de curar, no dabamos a basto …
Pero se cerraron los sellos, los caballeros que aún quedaban en pie, acabaron con los demonios, derrocaron al Golem de Piedra y acabaron el artificie de tanta maldad.
Por desgracia, llevandose muchisimas vidas por delante, de amigos y conocidos …
Esta trama dió para una semana entera, pero como más de uno ayer se me quejó de que el post era muy largo, hoy resumo del resumen
Agosto 9th, 2006
Después de la fatidica semana, este último mes estaba resultando muy tranquilo … tanto que cuando volvieron los hombres de la guerra, me dio la sensación de que hubiera transcurrido un año y no un mes de aquella rápida despedida, en que los hombres, amigos y conocidos, abandonaron el pueblo en pos de ir a una guerra, que nadie se explicaba del todo.
La tranquilidad del pueblo, chocaba contra la guerra interna que L., mi mejor amiga y yo, tenÃamos en el interior.
Ella no entendÃa porque su padre no la habÃa llevado con él a la guerra, siendo mejor combatiente que muchos de los hombres que si le acompañaban. Y yo, después del asesinato de mi hermano mayor, hacÃa ya más de un mes, y la marcha de mi sobrina a un convento, me habÃa quedado sola con un hermano al que los humos de patriarca se le habÃan subido a la cabeza y no me dejaba en paz.
Asà que intentabamos pasar la mayor parte del tiempo perdidas en el bosque, donde nos familiarizamos con esos ogros con forma de hombre lobo, que a ambas nos ayudaron a crecer. Mientras L. prácticaba y aprendÃa nuevos movimientos de combate, yo compartÃa con su chamán información de ambas razas.
ParecÃa una ironÃa que ahÃ, lejos de los nuestros, entre esos seres que hacÃa poco más de un mes nos atemorizaban, nos sintieramos más a gusto que entre nuestros propios hermanos.
Solo habÃa una cosa que hasta entonces me preocupaba, y era el envejecimiento de M., mi maestra para el arte de las pociones, y la recolección de hierbas que tanto servÃan para ayudar a los demás, como para fábricar mis ungüentos de curación.
Llevaba años acudiendo a su cabaña del bosque para aprender de ella, M. siempre me habÃa parecido invencible, se habÃa retirado al bosque y soportado que todo el mundo la llamara bruja, y sin embargo no habÃa dejado nunca de ayudarnos en todo.
Pero ahora veÃa como se apagaba poco a poco y yo no podÃa hacer nada …
Con la vuelta de todo el mundo al pueblo, seguramente todo iba a cambiar de nuevo … L. y yo no podrÃamos campar tanto a nuestras anchas, y empezarÃan de nuevo los corrillos de rumores, e incluso nos serÃa más dificil acceder a las arcas de los más ricos para tomar “prestada” su comida o su dinero para los más pobres.
Pero últimamente habÃamos notado que alguien más ayudaba a los campesinos, y eso nos tranquilizaba, solo habÃamos de encontrar ese contacto, e intentar hacer el trabajo entre los tres. De ese modo serÃa más fácil acceder a los campesinos y repartir el duro trabajo que suponÃa hurtar a nuestras propias familias.
Era la primera tarde, después de la vuelta de nuestros hombres, cuando un anciano ciego, se acercó a la plaza del pueblo para contarnos una história.
Nos encontrabamos todos ahà ensimismados con su história sobre antiguas guerras y batallas, cuando mi hermano, incapaz de captar la belleza de tales palabras, se alejó hacÃa el camino para mear, y para gran desconcierto de todos los presentes fue atacado por uno de los ogros con forma de hombre lobo.
Mientras se oÃan gritos de “matarlos a todos”. L. y yo no cabÃamos en nuestro asombro, como uno de ellos habÃa atacado el pueblo ?? HacÃa dÃas que el shamán habÃa desaparecido, y los que nos encontrabamos por el camino al bosque, no estaban muy amigables, pero de ahà a atacar ?? No solo habÃan respetado el pacto de paz desde hacÃa más de un mes, si no que a mi y a L. nos habÃan adoptado como unas más en el grupo !!
Algo raro pasaba, y no nos ibamos a quedar de brazos cruzados, viendo como el pueblo despotricaba y se armaba para ir en contra, de los que se habÃan convertido en nuestros únicos verdaderos aliados.
Asà que aprovechando el desconcierto, L. y yo decidimos alejarnos del pueblo e ir camino del bosque en busca de respuestas.
HabÃa anochecido y pudimos salir sin que nadie se preocupara por nosotras, al llegar al camino que llevaba a su campamento, oÃmos un gran jolgorio, seguramente resultante de una gran fiesta.
Asà que decidimos no molestar esa noche, y volver a la mañana siguiente.
Decisión acertada, pues al poco de llegar al pueblo, los campesinos muertos de hambre, revolucionados y con un cabecilla que los guiaba contra la destrucción de todo lo que se encontrarán en frente, decidieron atacar el pueblo. Hubo montones de heridos a los que curar, ninguna baja en el pueblo, pero por desgracia todos aquellos que decidieron atacar cayeron en combate.
Recién levantadas, y sin que aún se ordenaran los puestos de guardia, salimos de nuevo de camino al bosque, si alguien nos hubiera preguntado, seguramente hubieramos respuesto que como curandera, me hacÃa falta algún ingrediente para mis ungüentos.
HacÃamos ese camino cada dÃa, y sin embargo, ese dÃa no me sentÃa segura, es como si presintiera que algo malo iba a pasar … como si de golpe toda esa normalidad se hubiera fundido, y volvieramos un mes atrás, a esa fatidica semana y la história de muerte continuara …
Y si … tenÃa razón … algo horrible iba a suceder … y ahà estaba … bañada en sangre, descuartizada … solo reconocible por su ropa … M., mi maestra … muerta !!!
Se me apago la respiración, mis lágrimas se mezclaron con su sangre, y ahà arrodillada sobre un charco rojo, abrazaba su ropa, sin poder reaccionar …
Cuando L. me arrastró lejos del cadaver, me quise ir, huÃr de ese bosque … Pero entonces oÃmos los gritos de los ogros que nos llamaban.
Apenas tenÃa voz, pero nos dijeron que les acompañaramos que querÃan hablar con nosotras, y sin darnos cuenta, aquellos que habÃamos considerado nuestros amigos, nos tenÃan rodeadas. Eran unos ocho y todos armados con enormes mazas.
Ni siquiera tenia fuerzas para levantar la mirada después del espectaculo anterior, pero poca fuerza me hacÃa falta para ver que aquellos seres habÃan dejado de ser nuestros amigos, y ahora nos tenÃan ahà sin salida.
PedÃan un regalo de L., pero no sabÃamos el que … les dimos todo lo que tenÃamos, pero no les bastó y entonces fue cuando golpearon a L. en la cabeza. Me agaché a recogerla, y empezaron a gritarme que huyera, que me fuera rápido de ahÃ, pero no … despues de ver muerta a M., no iba a dejar sola a L. con esos seres, mi vida antes que abandonarla … Les grité que no me irÃa, que nos dejaran en paz, que eran unos asesinos …
Y de golpe perdà el sentido, se hizo la oscuridad, y cuando desperté estaba completamente sola …
Esos ogros se habÃan llevado a L. …
Corrà como pude hasta el pueblo en busca de ayuda, cuando llegue las palabras apenas salÃan de mi boca, se atropellaban unas con otras, y era incapaz de explicar con claridad que habÃa sucedido en el bosque … Mi mejor amiga raptada, mi maestra muerta, los ogros irreconocibles … Poco a poco empezaron a entender mis palabras, a calmar mi llanto, y se armó un grupo para ir en busca de L.
Sin poder andar ni dejar de sollozar acompañe al grupo hasta donde me habÃan dejado inconsciente. De ahà salÃan varias pisadas, unas hacÃa el campamento de los ogros, otras hacÃa la loma de la montaña.
Decidieron hacer dos grupos e ir a investigar, yo me quedé en el grupo que iba el padre de L., no hubiera podido hacer nada igualmente, pero me sentÃa culpable por su desaparición …
Nosotros nos acercamos al campamento, extrañamamente estaba desierto, solo quedaban restos de la gran fiesta que habÃamos oÃdo con L. la noche anterior.
Y un sello, que no recordaba haber visto nunca ahà … y que más tarde, alguien abrirÃa y traerÃa la destrucción al pueblo.
Cuando ya volvÃamos oÃmos gritos de batalla, y una voz a lo lejos que nos decÃa que habÃan encontrado a L.
Los que estabamos ahÃ, rezamos en nuestro interior para recuperarla con vida, y quiso oÃrnos nuestro señor y encontrarnos con ella escoltada por los demás a medio camino. Por esta vez, habÃamos ganado la batalla.
Me lanzé a sus brazos presa de la alegrÃa, y a la vez la pena de no entender la situación.
Ambas fuimos escoltadas al pueblo, y reñidas por el camino por nuestra inconciencia de abandonar el pueblo después de haber sido atacados dos veces en una misma tarde-noche.
Eramos dos jovenes rebeldes, acostumbradas a esa palabrerÃa, pero esta vez, estabamos asustadas de verdad.
Al llegar al pueblo me dirigà a casa, donde me encerré y abrà un libro con tapas de cuero, que hallé junto el cadaver de mi maestra.
Era un viejo diario … pero al tomar la tapa con mis manos y abrirla, un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo, una fuerza superior, recorrió mi sangre por dentro, se dirigió a mis manos y a mi mente … Cambió mi ser por dentro, y cuando lo comprendÃ, brotaron las lágrimas de mis ojos incontenibles …
No era justo … no querÃa eso porque eso significaba que alguien, que era como una madre para mi, habÃa muerto …
Estaba heredando parte de sus poderes … me estaba conviertiendo en su substituta, y su papel, ahora me tocaba a mi …
Me estaba conviertiendo en una … BRUJA …
Una bruja de corazón puro, creyente devota, y con el único objetivo en mi vida de ayudar a todo aquel que lo necesitara, y mis nuevos poderes solo iban a servir para ello.
Marzo 6th, 2006
A pesar del frÃo, y la dichosa humedad que se cala en los huesos en invierno en un pueblo cerca del mar, llevaba dos dÃas inmóvil sobre aquel bordillo.
DecÃa que se habÃa cansado de andar, y que esperaba que la vida le diera un empujón. Sin embargo los únicos empujones que recibió solo fueron del fuerte viento que a su vez alborotaba su rizada melena.
Las lágrimas caÃan desconsoladas mezclandose en el suelo con restos de hojas que como ella, también se habÃan dejado caer, desaferrandose de lo que les mantenÃa vivas.
Con los ojos cubiertos de lágrimas, no distinguió acercarse la silueta que se dirigÃa hacÃa ella, solo sintió una sombra que le cubrÃa el único resquicio de sol de aquel nublado dÃa.
Levantó la vista y solo distinguió una mano tendida …
- Acompañame … - Le dijo el propietario.
- A dónde ?
- Quiero enseñarte a sonreÃr.
- No … yo ya no puedo sonreÃr …
- Ei! Que te conozco y tu no eres asà de pesimista. Dejame intentarlo almenos …
Decidió aferrarse a la mano de aquel desconocido que decÃa conocerla, y dejarse llevar por lecciones que le enseñarÃan de nuevo a sonreÃr … (Ingenuo!!)
Solo hablaron y pasearon … Lucharon contra el frÃo frente una infusión caliente y continuaron hablando, soñando …
Se juntó el dÃa con la noche, desaparecieron las nubes y aparecieron las estrellas, y la luna que habÃa aparecido por el este, se acercaba ya al oeste cuando el se despidió.
- Pero, no me has enseñado a sonreÃr !!!
- No ?
- No, no me has explicado como se hace !!!
- No ha hecho falta, lo aprendiste tu sola … o no te diste cuenta que te pasaste la tarde sonriendo …
En su rostro se dibujo una sonrisa involuntaria … Aquel desconocido tenÃa razón … No pudo evitar que de nuevo se le nublaran los ojos al darse cuenta de lo que habÃa hecho aquella tarde por ella, y antes de desaparecer por la puerta, le dedicó entre murmuros un gracias, que encerraba mucho más de lo que era capaz de expresar …
Y aquella noche, después de semanas sin hacerlo, logró dormirse con una sonrisa en los labios.
Y al despertar, aquella sonrisa aún seguÃa en sus labios, en su corazón y en aquellas nuevas ganas de no volverse a sentar a esperar, sino dedicarse a vivir.
(Gracies Rufus …)
Marzo 3rd, 2006
Su habitación nunca habÃa tenido cortinas. Desde la calle, a través del gran ventanal de su balcón, podÃa descubrirse su intimidad. Ella nunca habÃa creÃdo tener secretos para nadie, y que alguien pudiera contemplar su mundo, era algo que no le preocupaba lo más minimo.
Él volvÃa tarde de trabajar y cuando se cruzaba con el número 38, siempre estaba la luz encendida, con el tiempo habÃa ido haciendo histórias de quién debÃa vivir en esa habitación, como debÃa ser su vida, y trazaba histórias a través de lo que la falta de cortinas le permitÃa ver.
Sin embargo desde hacÃa algún tiempo atrás, habÃa descubierto que quién habitaba esa habitación era una chica. Al vacÃo escenario que estaba acostumbrado ver, se le habÃa sumado una actriz de comedia, quiza no fuera buena, quiza ni siquiera ella sabÃa que era una actriz. Pero para él era la mejor actriz del mundo.
Cada noche la misma escena, la chica sobre la cama, llorandole a algo que sujetaba entre las manos. Quiza nunca ganara un Oscar, pero jamás una actriz le habÃa transmitido esa imagen de dolor, esa inquietud por querer correr a abrazarla, por saber más de ella, de su pasado y del objeto que la hacÃa llorar de ese modo.
Sin duda era la mejor actriz que habÃa conocido jamás.
Poco a poco, esa escena se le fue quedando dentro, le fue agujereando el corazón, y necesitó entender, necesitó saber … Y un dÃa salió antes del trabajo, necesitaba ver la pelÃcula desde el principio, necesitaba saber que sujetaba, que le dolÃa …
Y llegó frente la ventana, el escenario se le presentó vacÃo y se sentó a esperar …
Aún era pronto, ni siquiera ella habÃa llegado aún al teatro, su teatro. Apareció un rato más tarde por el final de la calle, enfundada en un grueso abrigo negro, tirando de dos grandes perros y acompañada de dos niños pequeños, a los que entre efusivos besos y carcajadas, despidió 6 puertas antes de su portal.
Y él se preguntó para sÃ, como una sonrisa semejante podÃa desaparecer para transformarse en unas lágrimas tan amargas, que llegarán tan dentro del espectador. Sin duda era la mejor actriz que habÃa visto jamás.
La luz del escenario aún tardó en encenderse, y cuando lo hizo fue para anunciar la entrada de la actriz principal, ya despojada de su grueso abrigo y vistiendo su habitual pijama de toque infantil.
Se dirigió hacÃa la estanterÃa y cogió algo, el objeto !!!!!! Fijó la vista hasta adivinar que se trataba de una fina caja. Cuando ella se sentó en la cama, lo vió claro, era una caja, a la que abrió la tapa y contempló con la mirada perdida, hasta que empezaron de nuevo a brotar esas lágrimas tan amargas que tanto le dolÃan.
Noche tras noche la escena no dejó de repetirse … Y quiso el destino, que actriz y espectador se cruzarán una mañana de un sabado cualquiera por la calle. Algo prácticamente posible, viviendo en calles, casi paralelas.
Y al verla sonreÃr, al fijarse de cerca en el hermoso color de sus ojos, al oÃr su dulce voz … No pudo evitarlo, ya no se conformaba en ser un mero espectador estático, no se conformaba con el final, querÃa intervenir en la última escena, necesitaba saber e idear un nuevo final y que aquella actriz pudiera lucir sobre el escenario, la sonrisa más bonita que él habÃa visto jamás.
Y sin pensar en las consecüencias, actuó …
- Perdona, te puedo hacer una pregunta ?
- Si claro …
- Me puedes decir que guardas en la caja …
- En la caja ?
- Si, en la caja que abres cada noche …
- Ah! Esa caja … realmente quieres saberlo ?
- Me encantarÃa …
- Si me acompañas te lo enseño …
Y asà fue como él se convirtió por un dÃa también en actor y entro a formar parte del escenario. Cuando llegaron a la estanterÃa, ella cogió la caja y la abrió para él.
- Pero eso es …
- Si … un corazón roto …
- Entonces tu … tu no tienes … no tienes corazon ?
- No …
Entonces todo cambió … cúal era el escenario para aquella actriz ? La habitación o el exterior ? Cuando era que empezaba la actuación para ella ? Cuando entraba o cuando salÃa de aquella habitación ?
Como de tanto romperse un corazón podÃa acabar guardado en una caja ?
Y entendió porque esas lágrimas le sabÃan tan amargas … como iba a poder enamorarse de nuevo, alguien que se habÃa quedado sin corazón para siempre.
Aunque nadie más lo supiera, aunque nadie más quisiera darse cuenta, tenÃa fentre a él, la mejor actriz que jamás habÃa visto actuar.
Febrero 28th, 2006
Duende Optimismo y duende Pesimismo … HabÃan nacido el mismo dÃa, y ambos tenÃan la misma misión en la vida, hallar la felicidad.
Es tradición en los duendes, otorgarles misiones según el dÃa de su nacimiento.
Ambos se criaron en el mismo pueblo, asistieron a la misma escuela y jugaron a los mismos juegos.
Cuando alcanzaron la mayorÃa de edad, fueron presentados al Mago del Destino, el cúal debÃa ayudarlos a cumplir su misión con éxito.
Ambos duendes salieron la misma mañana de casa, con mochilas idénticas y andaron por el mismo camino.
Hasta que llegaron al punto que les habÃa indicado el Mago del Destino, ahà se encontraron con una pared de mármol totalmente recta, tan alta que la vista se les perdÃa antes de llegar al final.
- Y ahora ?
- Ahora, debeÃs subirla para hallar la felicidad - Dijo el Mago del Destino, apareciendo tras los arbustos - Asà de fácil, subid la pared, y la felicidad será vuestra.
Mientras el duende Pesimismo miraba y miraba la pared, pensando que jamás serÃan capaces de subirla.
El duende Optimista saltaba y saltaba contra la pared, cada vez que caÃa una nueva herida aparecÃa sobre sus piernecitas.
- Quieres parar ya !! Nunca lo conseguiremos, no ves que el mármol resbala !!
- Tiene que haber alguna forma de subir, si alguien la puso ahà arriba, de algún modo subió !!
Y mientras el duende Pesimismo movÃa la cabeza de un lado a otro pensando que jamás serÃa capaz de subir esa pared, el duende Optimismo, seguÃa saltando y doliendose.
Hasta que en uno de los saltos, no volvió a caer al suelo, se quedo suspendido en una especie de escalón invisible … Sorprendido, trató de encontrar el siguiente escalón … Si !!!! Estaba sobre una escalera invisible !!!
Entusiasmado empezó a gritar al duende Pesimismo, que habÃa encontrado la solución !!!
El duende Pesimismo se acercó incredulo, sin demostrar demasiada ilusión y nada seguro de que eso funcionara …
- La ves ?? Esta ahà !! Salta y la alcanzarás.
Pero por más que saltara y saltara, el duende Pesimismo nunca lograba alcanzarla …
- Pero salta más alto, tu puedes !!!
- No yo no puedo … tu lo tienes más fácil que yo …
- Pero si solo te falta saltar más alto, yo te he visto saltar más alto otras veces, asà que ahora puedes hacerlo !!
- No yo no puedo … para ti es más fácil que para mi …
El duende Optimismo se pasó horas y horas intentando que el duende Pesimismo encontrará los escalones invisibles. Pero este se negaba a saltar más alto.
Al final duende Pesimismo empezó a ponerse insoportable, y los escalones del duende Optimismo a hacerse más y más pequeños …
El duende Optimismo sabÃa que si duende Pesimismo no saltaba lo suficiente era porque no querÃa, y por más palabras que le dijera, si él no querÃa creer en él mismo, nadie más podrÃa hacer nada por él.
Asà que decidió seguir su camino, pensó que si el duende Pesimismo lo veÃa alejarse, quiza se darÃa cuenta de que alcanzar la felicidad, estaba en el pequeño esfuerzo de saltar 2cm más arriba, y que él sabÃa saltar mucho mas alto !!!
Cuando volvió la cabeza, vió con desesperación que el duende Pesimismo habÃa dejado de saltar y se habÃa vuelto a sentar contemplando la pared, él no lo oyó, pero desde abajo se oÃa murmurar al duende Pesimismo palabras que decÃan : “Claro él lo tiene más fácil”.
Al cabo de unas horas, el duende Optimismo apareció de entre las nubes, bajando los escalones de dos, con una sonrisa enorme en el rostro, una aureola de entusiasmo lo rodeaba.
Cuando por fin llegó abajo le entregó al Mago del Destino la Felicidad.
- No, quedatela … es para ti … Has sabido encontrarla, y sera el mayor tesoro que tengas jamás.
- Y yo, y yo porque no pude encontrarla ??? - Replicó desde atrás el duende Pesimismo.
- Porque tu nunca creÃste que pudieras hacerlo.
Febrero 27th, 2006
La lluvia habÃa calado en los zapatos, mojando los calcetines y helandole los pies …
Llegó a la habitación y lentamente, con el pensamiento perdido en el aire, en el pasado, en la nada … y con la mirada fija, tratando de ver a través de una persiana cerrada, sentada sobre la cama se sacó los zapatos y desnudó sus pies …
Intentó un par de llamadas de auxilio, pero nadie contestó … Y antes de que pudiera reaccionar sus lágrimas rodaban ya por los tobillos aún frios convirtiendose en hielo.
Bajo el edredón trató de hacerse un ovillo, querÃa ser pequeña, tan pequeña que al dÃa siguiente nadie la encontrara, nadie la viera … y aunque ella siguiera ahÃ, sentirse desaparecida.
HacÃa dÃas que ni la estufa al máximo de su potencia, ni más chaquetas, ni calcetines gruesos, ni agua caliente a la que recurriera, lograba que se desprendiera de ese frÃo que le recorrÃa dÃa y noche por dentro.
Nadie se habÃa dado cuenta de que cada vez le costaba más trabajo coger las cosas con esos dedos casi inmóviles a causa del frÃo, y le reñian por esas ojeras moradas que parecÃan contrastar más en su rostro cada dÃa más pálido.
Solo ella sabÃa porque ese frÃo, solo ella sabÃa que aunque siguiera en pie, hacÃa dÃas que habÃa muerto por dentro, que su corazón se habÃa rendido y ya no bombeaba sangre caliente …
SeguÃa viva porque su mente nunca dejarÃa que se rindiera, pero su corazón desobedeció la orden y dejó de latir …
Bajo el edredón, las lágrimas empezaban a colarse por debajo del colchón, convirtiendo la habitación en un mar improvisado.
Ni el frÃo ni la pena la dejaron dormir aquella noche, durante horas lloró y lloró, hasta que ese mar que ella misma habÃa creado se la llevó a la deriva, lejos de cualquier punto donde aferrarse, y de golpe empezó a sentir calor, a sentirse tranquila … Cerró los ojos porque por fin podÃa dormir …
Y a la mañana siguiente la encontraron con las mejillas coloradas y una sonrisa dibujada en la cara, sin embargo nadie logró que se despertara …
Esa noche el fantasma de los complejos habÃa hecho un trato con su mente, la dejarÃa descansar en paz, si le dejaba devorarla por dentro, comersele las entrañas y arrancarle el corazón … después nunca más volverÃa a sentir frÃo ni pena …
Y la mente ya cansada de no rendirse nunca, accedió … y asà fue como esa noche, devorada por el fantasma de los complejos, halló la paz eterna.
Febrero 1st, 2006
Su mano deslizó tras las suaves cortinas dejando un espacio suficiente para divisar el horizonte a la vez que los rayos de sol entraban en la frÃa estancia.
- Por Dios !! Quieres correr esas cortinas !! Últimamente vives pegada a esa ventana, cualquiera dirÃa que esperas a alguien !!
- Bien señor … Todos esperamos a alguien, no ?
- Tanto te preocupa entonces la reunión, Ame ?
Dada la amistad que les unÃa, a veces el rey dejaba de lado los formalismos con los que deberÃa tratar a su consejera real, y se referÃa a ella con un cariñoso diminutivo.
Ella dejó caer la mano, devolviendo la estáncia a la oscuridad, mientras pensaba cúal serÃa una respuesta coherente, él se adelantó rompiendo asà el incomodo silencio.
- Bien, he de irme … me están esperando … hablando de la reunión luego me gustarÃa acabar de comentarte unos flecos sobre nuestra posición con los pueblos del norte … Como esto no se arregle ya, creo que voy a volverme loco !!
Ame, se acercó al joven rey y le asió con sus dos manos la mano derecha.
- No te preocupes … Ya queda menos, y todo saldrá bien.
- ¿Y Nosotros? Hemos de hablar también de ello … aún no tengo tu respuesta …
- Yo …
- He de irme, esto va acabar conmigo !! Luego hablamos …
La druida lo vio alejarse por los pasillos, y volvió a descubrir las cortinas para mirar el horizonte.
¿Y Nosotros? Esa frase se le repetÃa una y otra vez, atormentandole la mente.
Desde que el rey le propusiera ese interesado matrimonio, sabÃa cúal era la respuesta correcta para el bien de su pueblo, pero su corazón no habÃa dejado de luchar por lo que él sentÃa.
Hace un año, su ambición era tal, que no hubiera dudado en aceptar la proposición y convertirse en reina, pero entonces era una druida inexperta, recién llegada a la corte y con mucho camino por andar.
Hoy su posición era firme, no tenÃa nada que temer y podÃa ayudar a su pueblo sin la necesidad de contraer matrimonio.
Y lo más importante … hoy su corazón latÃa por alguien.
En su interior su razón y corazón batallaban entre ellos sin tregua alguna. DebÃan decidirse por un matrimonio de conveniencia, sin más amor que la amistad que les unÃa … o un camino lleno de obstaculos en busca de su amor verdadero.
El primero beneficiarÃa a su rey, y aportarÃa tranquilidad a los reinos que no estaban de acuerdo en que un rey cristiano les guiará, con su matrimonio tendrÃan también una reina celta.
El segundo no tenÃa claro como iba a afectar a cada uno de los reinos, pero si tenÃa claro que no beneficiarÃa a su rey, al que seguramente deberÃa abandonar.
Que debÃa hacer ? De un modo u otro se traicionaba a si misma, desde bien pequeña le habÃan enseñado la importancia de luchar por el amor, pero también por su pueblo.
Y decidirse era abandonar una de las dos luchas, o abandonaba el amor o abandonaba a su pueblo.
Aún quedaban dÃas para la gran reunión, eso significaba que el rey aún estaba a tiempo de encontrar otra mujer. Y si no fuera asÃ, en su interior sabÃa la respuesta definitiva.
No importarÃa cada latido de su corazón, no significarÃan nada las horas que pasaba en esa ventana esperando ver aparecer la bandera de su amado llegar al campamento. No, no importarÃa nada más que su rey y el bien de su pueblo.
Porque debÃa decidirse ahora que tenÃa tan cerca la posibilidad de volver a cruzar la mirada con ese cristiano que le robó el corazón hace año y medio en el campamento de la gran muralla …
Porque él no habÃa deshechado la invitación como habÃan hecho otros reyes y no se presentaba …
Porque el rey no encontraba alguien mejor con quién casarse …
DebÃa enseñarle a su corazón a dejar de alterarse cada vez que algo se movÃa por el horizonte, debÃa de recordarle como se sintieron de perseguidos su madre y su padre por su unión, nunca serÃa bien visto que se casará con un cristiano, que no era su rey, como les pasó a ellos - Piensa, piensa Ame lo mal que lo pasasteÃs por ello !! -
Sin embargo no podÃa luchar contra los latidos de su corazón, latidos que dÃa a dÃa, al sentir más cerca el momento, latÃan con más y más fuerza. Era inevitable no oÃrlos, no querer escucharlos …
Desde que el rey anunció la reunión, habÃa esperado impacientemente el momento de volver a cruzarse con su caballero, sin embargo la proposición de matrimonio por parte del primero le cayó como un jarro de agua frÃa.
Seguramente esa ventana y esa perfecta visión del horizonte desde esa altura, no la ayudarÃan a apoyar su decisión. Antes de conocer a su amado, se habÃa comprometido por y para el pueblo, y a eso se debÃa, a él y a su rey. No podÃa permitir que el amor cambiara eso.
- Consejera …
- Si capitán …
- DeberÃa ver esto …
- Voy …
Sus manos abandonaron las cortinas con cierta melancolÃa, era como si sintiera que cada vez estaba más cerca y a la vez más lejos de ese caballero que llevaba tantas lunas robandole el sueño.
Quizá esa guerra entre reinos acababa con su rey, y con ella misma … y si no lo hacÃan las guerras, el amor la acabarÃa matando.